No me olvides

Me enamoré.


Me he enamorado de los ojos mas dulces del mundo, vagaban por las calles sin ser notados, perdidos, desamparados, recuerdo distinguir en mis adentros un sentimiento de naufragio ante el hecho de tantas personas incapaces de observar la luz que éllos transmitían.

Aquel día luego de aquella fiesta la llevé conmigo, mi propósito no fue en ningún momento aprovecharme de su estado de ebriedad como todos pensaron, en cambio la acosté en mi cama, quité sus converse rojas, y la dejé dormir bajo mi sábana mientras yo dormía en el mueble. Desde entonces nos hemos vuelto buenos amigos, es fantástico estar presente en cada uno de sus días, aunque no me trata exactamente del modo en que quisiera, he llegado a conocer su mas mínimo detalle, su mas mínima dolencia, y me he enamorado de cada uno de sus defectos. La he visto arriesgarse con un par de chicos, y me a partido el corazón en pequeñas fracciones, pero conseguí omitir mis sentimientos para consolarle cuando todos le fallaron, yo jamás sería capaz de hacerle daño. 

Han pasado ya cinco meses y aún no olvida a ese idiota, me esfuerzo porque me mire, pero parece no notar mi presencia por mas que lo intente, trato de resignarme de una vez por todas pero me es imposible alejarme de ella, siento que lo tengo todo y a la vez nada, simplemente no me ve del mismo modo en que yo la veo, me hiere y me empeño en permanecer aferrado a algo que nunca estará conmigo, me falta un complemento, me faltas tu. 

     Esa noche quiso ir a un bar, me preocupé bastante, la seguí hasta allí y estuvimos bailando gran parte de la madrugada, también tomamos un par de tragos, hablamos de la vida, desde la cosa más estúpida hasta la mas profunda del universo, me sentía completo a su lado, como si no necesitara nada más en ese preciso instante. Caminamos unas cuantas calles para llegar a su casa, se veía aun mas hermosa esa madrugada, bajo la luz de cientos de estrellas. ¿Que si quería besarla? Por supuesto, he querido hacerlo desde la primera vez que la vi, pero me he privado de ese atrevimiento no tanto por miedo a un rechazo, sino por la idea de perderla, eso me devastaría por completo.

Al llegar me pidió que me quedara, ya que mi casa estaba un poco, mas bien, bastante lejos, e igual no era la primera vez que nos quedábamos a dormir en el mismo apartamento, no lo tomé como un gran acontecimiento. Estaba acostada en mi pecho mientras me contaba un par de historias, se tornó algo sentimental al hablar de el, si, ése que no era yo. Vi sus ojos vidriosos y no pude evitar quebrarme por dentro, no hice mas que abrazarla y decirle que todo estaría bien, me miró fijamente,  podía notar su tristeza, estábamos tan cerca que alcanzaba a sentir su respiración, ya mi corazón iba a mil por segundo, fue en ese preciso momento, cuando me besó.


Pasaron muchas cosas aquella noche, podrán imaginar.. Ella dejándose llevar por el deseo, yo por otro lado siendo víctima del mismo. Le expresé todo mi amor en cada beso, cada caricia, cada mirada, me encontraba total y absolutamente perdido en todos los centímetros de su piel. 

Necesitaba ponerme en órbita, sabía muy bien que no había sido mas que un error para ella, no paraba de divagar en mi mente que estuviera pensando en alguien mas mientras estaba conmigo, me estaba torturando con todo.

Cuando desperté apenas amanecía, y estaba allí, dormida a mi lado. Me sentí dichoso casi al instante, fue por mucho la mejor noche de mi vida, había estado enamorado de ella y soñando con este momento desde hace tanto tiempo que ni yo mismo podía creerlo, me encontraba malditamente enamorado. Tuve que enfocarme, mi mas sincera realidad es que no poseo mas que un mísero papel secundario en su vida, siendo ella protagonista de cada uno de mis sueños, no me quedaba otro remedio que perderme en mis historias de amor ficticio que llevan su nombre. Luego de pensar fríamente las cosas, el primer café de la mañana me ayudó a tomar mi decisión, así que dejé su desayuno sobre la mesa acompañado de una pequeña nota pidiéndole que nunca me olvidara.

Me marché, luego de contemplarla mientras dormía, se veía tan pura, se veía tan mía.. Planté mi beso de despedida en su mejilla, como quien evita un final rotundo. Y me fui no por mí, sino por ella. Quizá en otro momento de nuestras vidas nos podamos encontrar siendo correspondidos para ese entonces, prometo tenerle presente a donde quiera que vaya.

Siempre tuyo, siempre nuestro.

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