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Y qué al final?

No tengo que culpar a nada más De excusa para quedarme contigo Cuando sé exactamente lo que pasa Y tú también Mientras un oído finja no escuchar Mientras un par de ojos decidan ser ciegos Mientras yo no quiera darme cuenta Seguirás estando, sin estar Por querer cumplir con todas tus necesidades me olvidé de las mías. Y qué al final?

Bitácora

Día 42: Insólito.. Desde que no estas, estas en todos lados. Cuando menos consciente estoy es cuando más te extraño. Te quiero con todas mis ojeras y mis ojos tristes.

Insomnio

Aún en mis noches de insomnio me hago tantas preguntas sobre tí.. ¿Abrazarás su cintura hasta dormir? ¿Besarás su frente con esa ternura que exhalas? ¿Acaso la amarás más de lo que pudiste amarme? Vuelve, así sea a hacerme la vida un desastre, pero vuelve.

Nota 1: ésto no es poesía.

Escribo una que otra palabra que sale de uno que otro mal recuerdo. Sabes? ésto no es mucho más que otra de mis malas experiencias reflejadas y escritas del modo en que las interpreta mi mente.. que puede estar vacía, o quizá simplemente sea muy devota a una ficción que yo misma creé. En mi búsqueda interior he llegado a la conclusión de que usualmente, la inspiración suele emanar del más profundo dolor de quien la expresa. Seguro se preguntarán, ¿qué carajos es lo que estoy tratando de decir? y pues es sencillo.. Cuando me siento feliz no puedo escribir acerca de ello. Puede ser que piense que nadie querría leer sobre el regocijo de alguien más, o en este caso particular, sobre mí. Y es que el estado de ánimo denominado como 'felicidad' para mí no es más que un segundo... Una serie de eventos inesperados que no suelen durar demasiado.  Lo que hace peculiar a los momentos felices es eso mismo, saber que son efímeros, cortos, un regalo del universo que él mismo se encargar...

Presidio perpetuo

El error fue enamorarme eternamente de tu amor momentáneo. En el silencio de la noche donde me encuentro, la tinta cayendo sobre el papel, el humo disuelto en el aire y el frío que percibo de esta tristeza sin motivo, hace lo que está a su alcance el universo por atormentarme. Vuelves una vez mas y te recibo una vez menos, esperando que me devuelvas por un minuto la felicidad de nuestros viejos tiempos. A ti, mi momento más caótico, mi bonita coincidencia y mi peor error cometido, ese que ocasionó la devastadora guerra mundial entre mi corazón y mi cerebro, destruyendo todo a su paso, dejando mi alma en pedazos, bomba atómica de perdición para quien te conozca, la droga necesaria para lidiar con mis miles de prejuicios y alimentar mi mente inestable. Vivo en el parpadeo de tus ojos intermitentes, mi mente sigue siendo mi arma más potente porque no puedo dejar de escribir y tampoco de pensarte, me consume cada día tu partida similar al cigarrillo de un fumador compulsivo, es esa des...

Los mil y un días que me ilusioné contigo.

Sabía una vez.. Mientras tomábamos el café como cada mañana, que eras tú el mundo al que pertenecía. Recuerdo siempre como te encantaba ir al parque, no tenía que ser algo demasiado planificado, sólo te sentabas en aquel desgastado banco a observar la vida pasar, mientras yo veía mis días en tus ojos, que brillaban tan hermosos cuando me relatabas tus proyectos por cumplir, se volvió tan bonita costumbre coincidir. Por eso decidí pedir tu mano allí, la tarde que llegaste emocionada por conseguir ese nuevo cargo en el trabajo, habías pasado semanas esperando esa llamada, pero yo no dudé ni un minuto en que lo lograrías. Así que para hacerte aún más feliz, saqué ese pequeño anillo que a penas pude costear pero que valió cada centavo, simbolizaba lo amado que me sentía a tu lado. Tus ojos se inundaron de lágrimas al colocar la pieza en tus manos, me abrazaste y no se necesitó más respuesta que esa. A partir de ese instante nos siguieron un montón de aventuras, como cuando logramos o...

El amor como antídoto y sus contraindicaciones.

Si buscas, me encuentras. Destino se ha vuelto una palabra que desconozco. Nos hemos afanado tantas veces en cambiar lo que parece ya estar escrito que estropeamos todo. Cuando queremos a una persona verdaderamente hacemos lo posible por estar en sus planes de vida, tras una ruptura precisa y amarga seguimos intentando reparar los daños causados y hasta pedimos disculpas por culpas que no son nuestras. Puede ser así el ser humano denominado con la palabra masoquista en su concepto. Y es que cuando nos aferramos a un amor, aún tras mil caídas somos capaces de levantarnos e intentar no volver a caer. Acaso a eso se le puede llamar vida? Será verdad que tenemos que sacrificar nuestros sentimientos y ganas de estar con una persona por nuevos sentimientos y nuevas personas?. Dichoso aquel que llegue a conocer el motivo de retar nuestra suerte con el amor, aún consientes del trágico final que nos espera. Hablando de las letras chiquitas del desamor, nadie te advierte sobre los riesgos...