Presidio perpetuo

El error fue enamorarme eternamente de tu amor momentáneo.

En el silencio de la noche donde me encuentro, la tinta cayendo sobre el papel, el humo disuelto en el aire y el frío que percibo de esta tristeza sin motivo, hace lo que está a su alcance el universo por atormentarme. Vuelves una vez mas y te recibo una vez menos, esperando que me devuelvas por un minuto la felicidad de nuestros viejos tiempos.

A ti, mi momento más caótico, mi bonita coincidencia y mi peor error cometido, ese que ocasionó la devastadora guerra mundial entre mi corazón y mi cerebro, destruyendo todo a su paso, dejando mi alma en pedazos, bomba atómica de perdición para quien te conozca, la droga necesaria para lidiar con mis miles de prejuicios y alimentar mi mente inestable. Vivo en el parpadeo de tus ojos intermitentes, mi mente sigue siendo mi arma más potente porque no puedo dejar de escribir y tampoco de pensarte, me consume cada día tu partida similar al cigarrillo de un fumador compulsivo, es esa destrucción la que me hace sentir que estoy viva.

Soy más desastre que de costumbre, tratando de buscarte me perdí de una manera impresionante. Es ahora cuando entiendo, después de largas temporadas de lunas menguantes, que no es de ésto que se trata el amor. Mucho menos hablando de un amor que fue más mío que nuestro.

Te juro que te agradezco por cada beso sin presupuesto, por todas esas miradas sin sentimiento, porque sin todo este sufrimiento que le causaste a mi alma de seguro no escribiría tan real, tu con tus respuestas bobas en la punta de la lengua y yo con todas estas preguntas elaboradas que realizarte, el tiempo que pasé admirándote como a una luna llena lo di por perdido aquel momento en que comprendí lo vacío que te encontrabas.

Ahora te observo en cualquier lugar por donde transito, no sé cuanto mas deba pagar por este delito que no fue mío.. si no hay pena más fuerte que el olvido y yo fui la única victima de tu dulce engaño, ya me dejaste en el pasado y yo aferrada al tiempo de un reloj que no avanza.

En las tardes de lluvia y café es cuando más te manifiestas, en cada verso, en cada latido y en mi querer estar contigo. En las noches te veo, volvemos a ser felices como antes pero a unos centímetros de tu boca abro los ojos y entiendo.. que no hay nada de malo en ser un soñador hasta que toca despertar. Ya abrazarte no es lo mismo desde que mis brazos no son calefacción para tu templo.

Y no voy a preguntar si me amas, porque aunque conozco la dura respuesta mi corazón prefiere engañarse un día más.

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