Vienen por ti

Corrí apresurado por las calles, podía sentir todo el sudor bajando por mi cuerpo acompañado de toda la desesperación que jamás pude imaginar, sabía que estaba allí, tras de mí, casi burlándose del intento fallido por sobrevivir. Cada vez había menos luz, llegué al final del callejón y mis esperanzas desaparecieron de inmediato, no podía verlo pero sentía su presencia en cada uno de mis latidos, venía por mi, estaba perdido. Tomé el rosario que llevaba colgado en el pecho y recé por mi vida por primera vez en mucho tiempo, en ese momento desperté ahogado en un grito.

El reloj marcaba las 3'45am, trataba de contener el llanto y normalizar mi respiración, -Fue solo un sueño más- pensé. Me levanté y fui a la cocina por un vaso de agua que bebí mientras seguía temblando del susto, fui por mis pastillas y tomé unas más de la cuenta para calmar mi ansiedad, quise seguir durmiendo pero me resultó imposible, en cada intento de conciliar el sueño, cuando estaba por lograrlo la ventana de la sala me traicionaba, la brisa provocaba que se abriera y el golpe me sacudía perturbando mi calma, me paré a cerrarla unas cinco veces.

Lo bueno de vivir solo en la zona alejada del pueblo es que nadie te molesta, no tienes que lidiar con vecinos ruidosos. Tomo el tiempo que tengo libre para meditar y una que otra vez alimento a mi esposa, no para de llorar y rasguñar la puerta pidiendo auxilio, es algo molesta a veces pero he aprendido a lidiar con ello.

Hoy he querido tener un lindo detalle con ella, le he preparado su cena favorita y me coloqué el traje que utilicé en nuestra primera cita. Cuando quise besarla me golpeó fuertemente, tuve que amarrarla una vez más a la cama y hacerle pagar por todo, sé que lo disfruta aunque parezca malagradecida de vez en cuando. -Descansa cariño, no saldrás jamás- le dije obsequiando todo mi amor por ella en un beso de buenas noches.

Esa madrugada desperté nuevamente a la misma hora, era la jodida brisa abriendo la ventana otra vez. Tomé mis píldoras y pasé por la habitación de mi amada a verificar que todo estuviese correcto, pero ella había desaparecido. Casi de inmediato pude escuchar la muchedumbre enfurecida acercándose a mi puerta, intenté escapar pero era demasiado tarde.

Lo último que recuerdo es la cara de mi esposa a centímetros de la mía, justo en el mismo callejón sin salida. Horas después de ser enterrado vivo desperté con un fuerte dolor de cabeza, parezco estar encerrado en un cajón diminuto. Tomo mi rosario y pido por mí una vez más, me está faltando el aire.

Pocos minutos después pude escuchar como alguien me desenterraba, me emocioné tanto. El sentimiento se fue rápidamente, cuando noté que la misma oscuridad de mi sueño venía por mí desgarrando el subsuelo desde abajo.

No saldrás jamás.- Fueron sus últimas palabras.

Comentarios

  1. ¡Wow! Muy buena historia. Me ha atrapado desde el principio. Felicidades.
    Nos leemos.

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