Que en paz descanse

Aquel día se supo la verdad, una que guardé por miedo a perderle y sin ninguna mala intención. Él no lo comprendió de ese modo, arremetió contra mi verbalmente y salió en busca de respuestas que jamás encontraría, podía notar el rencor resplandeciente en sus ojos.

Intentaba calmarme al caminar por las calles, pero el impacto de sus palabras en mi pecho retumbaban como si de un proyectil se tratase, era un asesino que con su arma más eficaz disparaba dejando en mí heridas sin sangre. Recuerdo pedirle que parara, pero sencillamente ya no existía vuelta atrás.

Yo lo había asesinado antes al ocultarle la verdad sobre sus padres, quería protegerlo y terminé tomando demasiado en serio un papel que no me correspondía. Recorrí la ciudad entera sin descanso pero no había rastro alguno de su presencia, la gente que frecuentaba no conocía de su paradero, como si se hubiese esfumado de la tierra en un simple suspiro.

Al llegar a casa sin consuelo alguno me lamenté por todo, dediqué mi vida a un hijo que no me pertenecía y ahora estaba tan vacía como al principio, fue en ese momento cuando recordé mi escondite de emergencias, allí estaba el arma.

Cegada por el dolor corrí por ella como pude, ya no valía la pena para mí vivir sin sentido alguno, quería que el peso tan grande en mis hombros se atenuara, tal vez para siempre.

Pero no estaba.

Mi maldita arma no estaba y solo brillaba su ausencia.

Pude sentir como se desvanecía mi cuerpo tal cual puño de arena en un tornado, mi corazón se retorcía en un sentimiento imposible de explicar con palabras y caí sin más en un rincón destrozada en sollozos.

El teléfono no paraba de sonar. Podía observar aún con el llanto incontenible de mis ojos un sobre a su lado postrado en la mesa, incluso antes de abrir la carta ya sabía muy bien lo que ésta decía.

Querido hijo, tu corazón paró en breve.
El mío bombeó unos kilómetros más.




Comentarios

  1. Una sensación de vacío mientras desvarías en un ambiente urbano, estéril. Amé este pequeño cuento. Es curioso porque se está perdido, pero no se busca regresar al lugar de origen, si no un escape a un lugar superior, donde olvidemos todo dolor, todo engaño.. Brutal.

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