Para siempre, nunca.

A veces grito sin hacer ruido. 

Mis manos se mantienen frías y de pronto siento que todo el mundo sabe.. Que estoy haciendo guerra al olvido, haciendo guerra al amor. A veces pienso que el pasado es un mal testigo, pero nos dejó un atardecer pendiente.

Se podría decir, que entre todo el diluvio de emociones yo fui un quizás mientras tú eras un siempre. Si el destino no jugó a nuestro favor, por qué no me empeñé en jugar por los dos?

Fuiste mi deseo al soplar la velita del pastel y nunca se lo dije a nadie, así como tampoco les digo ahora que sigo viendo tus ojos a veces cuando los recuerdos lloran. Que viniste a mi cuento a crear este inoportuno amor y te fuiste, desatando un caos en el que sólo yo sentí la tormenta.

Siempre te recuerdo por lo que fuiste, un rayito de luz entre tantas tinieblas. La determinación y el orden que tanto admiro, que aún cargando con mucho tus pies nunca pararon. Regando las flores del jardín más bonito y haciendo raíces el amor. Me perdí por explorar lo que no necesitaba.

Alejarse de algo no es difícil, lo difícil es no mirar atrás.

Ahora el mundo se congela y estamos de vuelta como al principio, entendiendo lo poco que dura el silencio cuando un corazón late. Mientras el viento se lleva las palabras y mis dedos escriben, la noche me relata sobre esa vez que fuimos para siempre, nunca.

Adentro todavía dueles.

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