Brevemente eternos.

Me proyecté en su mirada de cielo y supe lo que era la ausencia del tiempo..

Me enseñó palabras diferentes, extrañas, hermosas, jamás oídas. Quise inventar un nuevo idioma, uno que se acoplara a nuestra sintonía. En un mundo lleno de tristezas, colmado de sueños rotos y gente sola, me encontraste ordenando las letras, en mi pasatiempo de tomar aire los fines de semana y poner cortinas cada día para no ver pasar el tiempo. Contaba hojas sin sentido y llegó el viento soltando poemas por montón, me pregunté si eso era el amor. Lleno de otoños me dijiste un día, que en un duelo nadie gana y que luego de que el gato perdió la vida, rechazó sus otras seis por pensar que ya no tenía. Dijiste que la primavera llega ferviente después de ser invierno, pero siempre se convierte en verano y nos termina quemando un poco.. Creo que nos convertimos en almas gemelas a nuestra extraña manera.

Sé muy bien que entre tantas mentiras la verdad es la víctima y que podemos vivir felices, pero no siempre. Conoces bien que decirme que me amas es el peor de los alivios porque no sabemos cuanto vaya a durar, o cuando te lo vaya a arrebatar. Nos advirtió una anciana misteriosa salida de un cuento de hadas, que esas historias no existen y que nos quedaremos atrapados en este breve relato. Me dijeron mis padres que guardara mi corazón, que no se lo entregase a nadie y ¡vaya usted a creer! que hasta un unicornio intentó asesinarnos y enterrarnos junto a todas sus fantasías.

Aprendemos a ser rebeldes con el tiempo, no nos detenemos, pintamos paisajes en las señales de peligro y caminamos hacia un sitio que no conocemos, escuchamos como revientan de amor los sentimientos adentro, estamos perdidamente enfermos y lo demás se lo llevará el viento.

Tu y yo fuimos un microcuento.

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